Cuando vi la foto de Marcos, aquel día en el departamento de Larry, reviví los incontables recuerdos de mi estúpido pasado. Mi hija Gina me observaba con desdén mientras esperaba una respuesta de mi parte.
No tenía pensado contarle mucho, solo se lo nombré como un viejo amigo. Pero sinceramente, fue más que eso. Yo nunca pensaba que llegaría a enamorarme de un amigo, pero bueno… La vida podía ser inesperada para algunos. Continuar leyendo «La gota de esperanza – Especial: Un amor no correspondido»
